Reflexión de mitad de año y ajuste de rumbo para la banca comercial

15 June 2026
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Seamos honestos: el liderazgo intelectual tradicional no ha seguido el ritmo de la industria. Es demasiado lento. Demasiado filtrado. Demasiado alejado de lo que realmente está ocurriendo en el terreno.

Por eso creamos Notas de campo: una mirada trimestral a lo que estamos viendo y escuchando directamente con bancos comerciales. No son casos de estudio, sino señales. No es teoría a futuro, sino lo que ya está ocurriendo. Son entradas breves y de observación, extraídas de conversaciones reales, proyectos en curso y ajustes de rumbo sobre la marcha.

Cada edición captura dónde el trabajo se está estancando, dónde está ganando tracción y dónde los líderes bancarios están reescribiendo silenciosamente el plan, mientras aún está en ejecución.

Y ese es exactamente el punto en el que nos encontramos ahora.

Pronto llegaremos a la mitad de 2026. Los objetivos eran claros. Las hojas de ruta estaban aprobadas. La ambición era real. Pero ahora la realidad se impone y los bancos enfrentan el momento de autoexamen: qué está funcionando, qué no y qué necesita ajustarse.

Esta edición de Notas de campo trata sobre ese momento.

  • Donde los experimentos con IA se están recalibrando.
  • Donde los flujos de onboarding se están rediseñando.
  • Donde la capacitación de asesores se está simplificando.
  • Y donde la experiencia de usuario se está tratando como algo urgente, no opcional.

Porque el modo de crecimiento no solo requiere visión.

Requiere la disciplina de adaptarse cuando los datos lo exigen.

Entremos en materia.

ENTRADA DE CAMPO: El gran ajuste de cuentas de la IA

Un líder de producto de un banco mediano lo dijo sin rodeos:

“Pensamos que la IA transformaría la forma en que trabajamos. Hasta ahora, principalmente ha transformado nuestras agendas de reuniones.”

Esa frase captura la tensión que estamos viendo en todas partes. Los bancos comerciales entraron en 2026 con una ambición impulsada por la IA. Pero ahora está surgiendo una imagen más clara, y la brecha entre el hype y el valor real se está reduciendo.

Esto es lo que realmente está ganando tracción en el mercado:

  • La IA que potencia la acción humana está superando a la IA que intenta automatizarlo todo. Los equipos más avanzados se están enfocando en copilotos específicos: IA que resume historiales de clientes para los asesores, sugiere próximos pasos en onboarding o apoya el servicio con búsqueda de documentación en tiempo real.
  • Las herramientas que se integran dentro de flujos de trabajo existentes son las que perduran. Los bancos que intentaron implementar “AI labs” independientes o bots genéricos de productividad vieron poca adopción. Pero cuando la IA se integra en procesos core: onboarding, preparación de asesores y gestión de servicio, está mostrando un ROI real.
  • La flexibilidad de las “AI Factory” está ganando aceptación. Aunque los bancos no siempre la nombren así, se están inclinando hacia esa idea: traer sus propios datos, mantener una gobernanza estricta y no construir IA por construir. El futuro es flexible, no estático.
  • La capa de confianza importa más que la tecnología. Los asesores y los líderes de operaciones dicen que no se trata de si el modelo funciona, sino de si confían en que los resultados sean aprovechables, cumplan con compliance y realmente valgan su tiempo.

Un ejecutivo digital resumió bien este cambio:

“No necesitábamos que la IA fuera más poderosa. Necesitábamos que fuera más útil.”

La IA no va a desaparecer, pero este ajuste es real. Los bancos en modo de crecimiento no están persiguiendo la complejidad. Están simplificando, integrando y alineando la IA con los momentos que más importan.

ENTRADA DE CAMPO: Revisión de onboarding en curso

Un líder de onboarding de clientes compartió la realidad:

“Pensamos que estábamos modernizando el onboarding. Resulta que solo estábamos automatizando el caos”.

Eso resume el ajuste que estamos viendo. Los bancos comenzaron el año con ambiciones audaces: procesamiento directo, decisiones instantáneas, onboarding sin intervención. Pero el enfoque ha cambiado: no de la innovación al estancamiento, sino de la ambición a la alineación.

Esto es lo que realmente se está ajustando tras bambalinas:

  • La simplificación de formularios y la normalización de datos son prioridades. Los bancos están entendiendo que consolidar 10 formularios PDF en una sola experiencia digital no es “innovación”, es higiene básica. Pero es el tipo de mejora que habilita el progreso real.
  • Los cuellos de botella multifuncionales vuelven a estar en el centro. Legal, riesgo y compliance no están bloqueando la transformación por resistencia, están reaccionando a políticas poco claras y sistemas fragmentados. Los bancos que están avanzando están co-diseñando flujos de trabajo entre áreas.
  • La preparación para auditorías está reemplazando la velocidad como KPI. Después de algunos despliegues problemáticos, los equipos ahora priorizan la transparencia y la trazabilidad, especialmente cuando el onboarding está vinculado a crédito o a entidades de alto riesgo.
  • El rol de la IA está cambiando hacia la capacitación. En lugar de automatizar completamente el onboarding, los casos de uso más efectivos se enfocan en clasificar entradas, rellenar memorandos y señalar documentación faltante en tiempo real.

Un ejecutivo de banca comercial describió bien esta nueva mentalidad:

“Dejamos de buscar una solución milagrosa. Ahora solo estamos haciendo que el proceso tenga sentido, para nuestro equipo y para el cliente.”

¿El mensaje? El onboarding no es donde los bancos presumen. Es donde demuestran que van en serio. Y eso lo convierte en uno de los ajustes de rumbo más valiosos del año.

ENTRADA DE CAMPO: La capacitación de asesores llega a un límite (y luego se vuelve más inteligente)

Un líder de equipo comercial compartió esta reflexión:

“Les dimos a nuestros asesores dashboards, insights, playbooks… y aun así, la mayoría abrió Excel.”

No era cinismo, era claridad. Los bancos están enfrentando una verdad incómoda: la capacitación de asesores no falló porque las herramientas fueran malas. Falló porque la forma de entrega no dio en el blanco.

Esto es lo que está tomando forma:

  • La fatiga por herramientas es real, los asesores están optando por no usarlas. Cuando la innovación significa “otra plataforma más” u “otro dashboard con 12 pestañas”, la mayoría vuelve silenciosamente a lo conocido.
  • Los flujos de trabajo son el nuevo campo de batalla. El cambio va hacia señales dentro del flujo: resúmenes para preparación de llamadas, alertas de ventas adicionales en línea, historiales de servicio generados por IA que aparecen justo antes de una reunión; no enterrados en un portal.
  • La adopción está ligada al momento, no solo al entrenamiento. Ahora se ven estrategias de despliegue más inteligentes: grupos piloto, co-diseño con asesores y exposición gradual de funcionalidades vinculadas a momentos del ciclo de vida del cliente.
  • Los datos se están filtrando, no solo mostrando. Las primeras herramientas intentaban dar todo a los asesores. Ahora, el objetivo es mostrar solo lo necesario, en el momento adecuado. Con claridad, no con volumen.

Un líder de estrategia comercial lo resumió así:

“Pensamos que nuestros asesores necesitaban más tecnología. Lo que necesitaban era mejor timing, señales más precisas y menos clics.”

La mejor capacitación de asesores no se trata de dar más, se trata de dar lo justo, en el momento adecuado, para convertir la atención en acción. Así es como los asesores se mantienen humanos—y relevantes—en el modo de crecimiento.

ENTRADA DE CAMPO: La experiencia de usuario digital como seguro ante la crisis

Un CMO de un banco regional lo dijo en voz baja, pero se nos quedó:

“Antes tratábamos la experiencia de usuario como el acabado final. Ahora se siente como la cerradura de la puerta principal.”

Ese es el cambio. En un mercado donde la presión económica aumenta y la paciencia de los clientes disminuye, la experiencia digital ya no es un diferenciador, es gestión de riesgo.

Esto es lo que estamos viendo en bancos que se están reajustando:

  • Una experiencia de usuario deficiente está provocando pérdida de clientes. Los clientes no llaman para quejarse, simplemente se van después de demasiados flujos rotos, confirmaciones faltantes o procesos sin salida.
  • Los portales están recibiendo atención urgente. Los bancos están priorizando experiencias que impactan el onboarding, el servicio de préstamos y la iniciación de pagos. El objetivo no es la estética, es eliminar la fricción.
  • El móvil se está convirtiendo en la principal superficie de riesgo. Con más ejecutivos aprobando transferencias, consultando saldos y escalando problemas en movimiento, una experiencia de usuario móvil inconsistente ahora es un riesgo reputacional.
  • Las mejoras de experiencia de usuario ahora son multifuncionales. TI por sí sola no puede resolver los puntos de fricción. Marketing, operaciones y compliance están siendo involucrados para corregir flujos que nunca se diseñaron para soportar la complejidad del mundo real.
  • El estándar ya no es “mejor que antes”, es “mejor que lo que usan en cualquier otro lugar”. Los clientes comparan la experiencia de usuario bancaria con Amazon, Stripe y apps de consumo. Y no les importa lo que ocurre detrás de escena.

Un responsable de producto digital lo expresó así:

“Si un cliente se encuentra con un punto muerto en nuestro sitio, no ve una falla de diseño, ve una falla de servicio.”

En el modo de crecimiento, la experiencia de usuario digital no es un ejercicio estético. Es una señal de competencia, credibilidad y cuidado. Y los bancos que lo hacen bien no solo protegen la marca, ganan la siguiente conversación.

REFLEXIÓN FINAL

Adaptarse con enfoque

Hoy, el patrón es claro.

Los bancos que están logrando más progreso no son los que ejecutaron cada parte del plan original. Son los que estuvieron dispuestos a ajustarlo. A pausar lo que no estaba funcionando. A redoblar esfuerzos donde vieron tracción. A actuar con base en el feedback, sin temerle.

Este volumen no se trataba de tener la razón desde el inicio. Se trataba de saber cuándo cambiar.

  • La IA no necesitaba más hype. Necesitaba más utilidad.
  • El onboarding no necesitaba más automatización. Necesitaba menos fricción.
  • Los asesores no necesitaban otro dashboard. Necesitaban señales más precisas.
  • La experiencia de usuario no necesitaba más estilo. Necesitaba menos puntos sin salida.

El modo de crecimiento no es solo una estrategia. Es una postura. Una forma de avanzar en la complejidad sin pretender que es simple.

La segunda mitad del año pertenece a los equipos que pueden ver con claridad y ajustarse en consecuencia.

Así que por la claridad.

Por los ajustes a mitad de camino que nos hacen avanzar.

Por construir impulso con intención.

Sigamos adelante.

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